sábado, 27 de agosto de 2016

DIAS DE PORTO primera parte. LA NECESIDAD DE SER FEMINISTA.


El hecho de poder tomar cierta distancia aunque sea mínima, como ha sido mi caso, permite observar ciertas situaciones desde un prisma diferente.
A los pocos días de irme me entero de una violación cometida por cinco verracos (dos de ellos miembros de las fuerzas “del orden” que nos deberían de proteger) durante las fiestas de los San Fermines. De esto me entero a través de las redes sociales puesto que a nivel internacional existían otros temas de mayor calado e interés informativo, al menos para Portugal, se había ganado la Eurocopa de futbol.
Los días iban pasando con las habituales muestras de hombría a través de la letanía de agresiones y asesinatos de mujeres. Uno de ellos cometido en Torrevieja, donde el asesino emparedó fríamente el cadáver de su pareja para desviar la atención de la policía.
Y  llegamos a los simpáticos juegos olímpicos, donde, entre fotos donde las deportistas (mujeres, claro) se muestran sugerentes y sexys; y comentarios sobre su ropa interior o si está muy buena y si tiene o no pareja…. Ellas van ganando medallas.
Mientras tanto leo comentarios sobre la igualdad y el género como ese simpático obispo que dice que hay que defenderse de esa ideología del género, que quiere acabar con nuestra sociedad; o esa simpática actriz que indica que ella nunca ha sido feminista, pero que cree en la igualdad….
Vamos por partes: ¿Qué es lo que tendrá la igualdad, que da tanto miedo a los estamentos de poder? Si fuera algo sin importancia no le tendrían tanto miedo, no se pondrían en guardia en cuanto se ven cercados, aunque sea mínimamente, por ella.
Mi teoría es que la igualdad transmitido a través del feminismo, es una estructura ideológica y supone un posicionamiento pragmático que resulta, sin ser violenta, muy rupturista, muy transgresora…. Desarrollaré más adelante este tema pero ahora digo muy alto que es necesario

¡¡¡SER FEMINISTA!!!!

miércoles, 17 de febrero de 2016

Palabras de Amelia Valcarcel

Palabras de Amelia Valcarcel que hago mías puesto que suscribo totalmente: "Simplemente, una/o se hace feminista frente a cualquier situación desigual. Te haces feminista por puro sentido de la justicia. Cómo es posible que el mundo esté dividido de esta manera, es injusto, no está bien. Ponerte a pensar el feminismo es una tarea distinta.Hay que entender el feminismo como una teoría política de desarrollo de la democracia, incluso como una -si no la más importante- de las teorías de la democracia exitosas, puesto que no existe democracia cuando las mujeres carecen de libertades elementales y mínimas" 



sábado, 13 de febrero de 2016

La necesidad de los hombres

Con este provocador título pretendo llamar la atención sobre dos hechos que desde algunas semanas me vienen llamando la atención.

Primero, el preocupante aumento de casos de violencia, o al menos de su aparición en los medios de comunicación, y del tratamiento que se hace de este tema que debería ser un asunto de Estado - se pasa de puntillas como un anexo en los boletines de noticias - Deduzco, pues, que ir asesinando poco a poco a la mitad de la población no tiene la importancia que tendría si en vez de mujeres, pongamos por caso, fueran futbolistas de la primera división.

Y esta reflexión me lleva al segundo hecho que me ha llamado la atención. Soy un hombre y un hombre heterosexual, pero también me considero feminista y entiendo que si seguimos empeñados (y aquí si me refiero a toda la población) en no implicar a los hombres de manera positiva en el proceso de igualdad, este no llegara nunca de manera efectiva, como mucho se irá parcheando un problema cada vez más enquistado en nuestra cultura, en nuestra sociedad.

Los hombres debemos, por un lado abandonar nuestra atalaya de comodidad y poder y bajar a nivel de tierra  a luchar en contra de la mentira que nos han "vendido" y, por otro lado, debemos abandonar posturas salvadoras o victimistas frente a la otra parte.

En definitiva, creo que sólo sí se abandonan las posiciones actuales y nos cojemos de las manos para juntas, todas las personas (hombres y mujeres) podremos romper el círculo de violencia que nos rodea. Es difícil, hay muchos muros que romper, pero parafraseando a un enorme comunicador: "Esta es la lucha que merece la pena en este asqueroso mundo"... y yo añado, "dadas las implicaciones que la lucha feminista posee,  si lo logramos, muchas otras cosas cambiaran a su vez"